sábado, 14 de agosto de 2010

Nunca es tarde para recomenzar

Recomenzar es poner ganas, fuerzas
y un fuerte deseo de volver a empezar.
Muchas vivencias nos llevan a sentir
que el camino se cortó y  nos invade
la sensación de que ya no hay más
kilómetros por delante, que todo terminó.
 
Después de una amarga y dolorosa experiencia,
nos sentimos vacíos para dar, cerramos el corazón,
y el pecho nos duele continuamente cuando miramos
hacia atrás y las pérdidas, el dolor y su tristeza
nos hacen sentir tan chiquitos, y en ese sentir
perdemos las ganas de continuar.

Cuántas veces ante una situación dolorosa
nos sentimos morir internamente.
Vamos y venimos como maniquíes que están
rodeados de gente pero deseando volver
a la vidriera en donde pueden sentirse protegidos.
Cuántas veces nos cuesta levantarnos
después de haber vivido lo inesperado,
y deseamos un sueño eterno, o tener amnesia
para poder olvidar nuestro pasado.

Pero la vida continúa, y nunca es tarde
para recomenzar. De cada situación,
de cada experiencia, de nuestro sufrimiento,
debemos aprender a salir fortalecidos.
Si bien no es rápido ni fácil y necesita
de nosotros para elaborarse, debemos
permitirnos ese duelo, pero no quedarnos ahí...
Lloremos, gritemos, desde lo más profundo
de nuestro ser dejemos que esa herida
salga a la superficie; aunque sabemos
que sangra y que duele, enfrentemos
nuestro dolor.

Y una vez que logremos sacar todo aquello
que nos daña, que nos paraliza, aquello
en lo que no dejamos de pensar, tratemos
de mirar sólo hacia adelante...
Sé que cuesta, que a veces nos resulta
casi imposible pero…
¿Para qué sirve seguir llenando la mochila
con tantas cosas desagradables?
¿Sirve no dar paso a todo lo nuevo
que nos está esperando?
¿Sirve seguir alimentando nuestro dolor?

Soltemos de una vez esa cuerda
que sólo nos une a lo malo y nos hace
ir una y otra vez por ese camino
que ya no tenemos ni fuerzas,
ni ganas de recorrer.
Es hora de decir adiós a todo
aquello que lastimó nuestro interior
y de darle la bienvenida a lo nuevo.

Si logramos dar el primer paso...
Si hoy nos levantamos con ganas de recomenzar...
Si abrimos las ventanas y dejamos entrar la luz,
y frente al espejo decidimos cambiar nuestra imagen,
y al salir dejamos que el viento, el sol, la gente,
comiencen a ser nuevamente una compañía
y no una molestia...

Si dejamos que la vida nos sorprenda nuevamente,
y apostamos a tener una vida mejor...
Así será.



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